17 feb. 2014

Hey, aquí Merce. {presentación + pequeño relato}

Ay, esto de presentarme es difícil. No se me da nada bien; cada vez que lo intento olvido hasta mi nombre.
Bueno, pues empecemos por eso. Mi nombre es Merce Fearless, algunos me conoceréis por mi blog, Stay Strong, pero otros nunca habréis oído hablar de mí.
Para que me conozcáis un poquito mejor, primero debéis saber que no soy una persona que se haga notar mucho. No destaco. Sólo soy una más entre la multitud. A simple vista parezco normal, pero lo que pasa es que a simple vista no se aprecian los detalles.
Señoras y señores, con todos ustedes, yo:
La verdad es que no soy del todo normal. A algunas personas les parezco extraña. Otras me miran mal cuando voy por la calle, cuando estoy en una librería, o en el cine. Ah, pero no creáis que esto no tiene un motivo, porque como todo en este mundo, tiene una explicación. Cuando voy por la calle, ando dando saltitos a lo Luna Lovegood. En las librerías empiezo a chillar cuando veo tantos libros juntos. En el cine suelo hablarle a la pantalla. Al final va a ser que no soy normal en absoluto.
Me gustan los días lluviosos y fríos. Me gusta ver las finas gotas de agua chocando contra el cristal.
Me gusta el chocolate caliente.
Me gusta mi erizo de peluche, Sam.
Me gusta comer palomitas aunque no esté viendo una peli; sin ningún motivo.
Me gusta no hacer nada y dormir durante horas.
Me gusta escribir, plasmar mis sentimientos en palabras.
Me gusta la música, aunque quizás «gustar» no sea el verbo más apropiado para algo que literalmente me ha salvado la vida.
Me gusta leer, o quizás deba decir que me obsesiona.
Me gusta Fred Weasley. No lo toques, es mío.
Me gusta coleccionar los botes vacíos de lacasitos.
Me gusta estar escribiendo esto ahora mismo.
Me gustan las cosas tristes, porque son las más hermosas.
Me gustan las puestas de sol.
Me gustan las estrellas estampadas en el cielo.
Me gusta esa respiración lenta que tenemos cuando dormimos.
Me gusta hablar con las personas a las que quiero y están lejos.
Me gusta hablar con Atlas y Annie.
Me gusta la palabra lechuga.
Me gusta el sabor amargamente dulce del café.
Me gustaría seguir con esto, pero quizás si continúo no pare jamás.
¿No me conoces todavía lo suficiente? Vaya, qué pena. Lo siento.
Suponía que esto no me iba a ocupar mucho y tenía preparado un relato.
¿Queréis leerlo? ¿Sí? Estupendo. ¿No? No continúes.
  «Era un frío día de invierno y no sólo su cara estaba congelada, su alma también.
  Entró a su pequeña y vieja habitación y cerró con llave. Dentro de ella había un mar de sentimientos. En aquel momento, había tormenta y el agua se sacudía violentamente.
   Se tiró encima de su cama, se hundió entre sus rasgadas sábanas y dejó que las primeras notas de Hear Me le acariciaran los oídos. Como si la canción se tratara de un calmante, sus párpados empezaron a cerrarse. No podía mantener los ojos abiertos, aquel día había sido duro. Al final el cansancio pudo con ella.
   Se introdujo en un sueño casi de inmediato. Se encontraba subiendo en un ascensor. Parecía una chica normal entre las demás personas normales. No parecía para nada un sueño, algo irreal, tan solo supo que soñaba porque no podía controlar su cuerpo. Tenía miedo.
  Todas las personas fueron bajando en sus respectivas plantas. Ella suponía a donde la llevaba aquello, y sintió fatiga.
   Cuando el ascensor llegó a la última planta, la terraza, ella salió al exterior. Estaba completamente desierto. Miró hacia arriba para contemplar por última vez el cielo. Aquel día, en su sueño, estaba nublado. Sus pies la condujeron hacia el borde del edificio y se tambaleó hacia delante. En uno de sus balanceos, perdió el equilibrio y cayó.
   La chica despertó cuando su cuerpo estaba a punto de chocar con el suelo. Su respiración estaba agitada, y tuvo que tomar aire y palpar varias veces su duro colchón para concienciarse de que aquello no había sido real. Se abrazó a sus rodillas, asustada.
   ¿De verdad ella sería capaz de hacer eso? ¿De tirarlo todo por la borda por un puñado de malas semanas? Habían sido muchas las semanas en las que había estado deprimida, pero sabía que aquello no era la solución.
  Aquel horrible sueño le abrió los ojos, que se había empeñado en tener tan cerrados. Hasta aquel momento no se había dado cuenta de que su tristeza no era para tanto. De que podía calmar las aguas de su alma si ella se lo proponía.
   Y lo consiguió.»
No me ha quedado como yo quería, pero no paaaaaasa nada.
Terminé mi primera entrada en este nuevo blog colectivo, y espero que sea la primera de muchas.
Aquí me despido, queridos lectores.

2 comentarios:

  1. ¡Merche! A mi también me encanta hablar contigo y con Annie, TEAM SCORPIO. Tu tranquila que yo al Weasley no me le acerco. Suerte con el nuevo blog a ti y a todas.

    Loves,
    Atlas North.

    ResponderEliminar
  2. Nuevo blog! No me lo esperaba para nada, y de verdad que el blog es genial!

    ResponderEliminar

Hola! ¿Que te ha parecido este post?