7 may. 2014

Free as a bird.

«Yeah, we all wanna be like this. Flying all day, feeling fucking free.»

   Todos queremos ser libres como esos pájaros que surcan el cielo. Todos queremos dejar atrás los problemas, volar sin tener nada de lo que preocuparnos, dejarlo todo atrás y simplemente liberarnos.

   Pero la vida no es una fábrica de conceder deseos, y a veces hace que te sientas más bien como un pájaro enjaulado. Como una criatura que observa lo que ocurre a su alrededor pero no tiene la oportunidad de actuar, no puede hacer nada para influir. Como si sólo fueras un adorno, como si no sirvieras para nada. Como si los demás pudieran decidir sobre ti sin dejarte opinar si quiera.

   Y entonces es cuando todo se derrumba. Sientes un nudo en la garganta, un vacío en el pecho y los ojos ardiendo. Y comienzas a hacerte preguntas. ¿Por qué te ha tenido que tocar a ti esto? ¿Por qué sientes que en cualquier momento te hundirás ¿Por qué nadie nota que te estás destruyendo por dentro?
  
   Quizás no notes que la primera persona que tiene que creer que todo estará bien eres tú, que tu actitud no hace que las cosas mejoren. Ha sido duro, pero al final he acabado dándome cuenta de que el problema no son los demás. El problema soy yo. Me di cuenta de que si no me valoraba a mí misma no podía pretender que los demás me valorasen. Y está siendo duro, más de lo que pensé que sería, y aún estoy mal, pero estoy trabajando en ello. Un paso siempre es el comienzo de un gran viaje.

   Así que os contaré una historia. La historia de una chica que se sentía enjaulada como un pájaro. Esa chica quería volar, pero los barrotes de su jaula se lo impedían. Cuando vio que era imposible liberarse de esa tristeza que la encerraba, se dio por vencida, y la depresión se convirtió en una niebla frente a sus ojos que no le dejaba ver la felicidad. Pero un día se dio cuenta de que si quería conseguir estar bien de nuevo, tendría que poner de su parte. Así que se levantó del frío suelo, se secó las lágrimas, y, haciendo caso omiso de ese permanente vacío de su pecho, volvió a intentar ser feliz. Poco a poco, luchó contra las voces de su cabeza que le decían que no valía y consiguió librarse de ellas. Finalmente, la jaula que la apresaba acabó por romperse, y por fin fue libre de nuevo.

   ¿Acaso no queremos todos liberarnos?



Sadness is like a prison
and you only can escape
if you want to.
Love always,

-Merce.

2 comentarios:

  1. Yeah I wanna be free, be fucking free, as you say, darling.
    You Know I Love You,
    Leila Different aka The Girl That Drowns But No One Sees Her Struggle.

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  2. WoW,eres genil en esto d los relatoos o.O
    Pero que razon...!
    Besoooos,no cambies
    PD:No entiendo el ingles :$

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